Los niños no están dando tiempos difíciles, los niños están en tiempos difíciles


Parece que, durante este tiempo de incertidumbre nos hemos olvidado de quienes saldrán más afectados emocionalmente de esta etapa: los niños.

Pasamos por alto lo que están sintiendo y lo que más hacemos por los niños es mantenerlos entretenidos y pedirles que colaboren, por lo difícil que es la situación para sus padres.

De golpe el mundo del niño ha cambiado, y no me refiero al mundo exterior sino a su mundo interior que es representado por los padres y la estabilidad emocional del hogar.

No se toma el tiempo de explicarle ni mucho menos de proveerle un entorno seguro para que los niños puedan seguir desarrollándose de manera integral.

Despreciamos todo lo que sucede dentro de ellos, al cabo son niños, no entiende, se les va a olvidar. Sin saber que durante la infancia es dónde se guardan las memorias celulares inconscientes con las cuales iremos a relacionarnos con el mundo.

Sino prestamos atención a la salud emocional de los niños, los daños se presentarán en el transcurso de los años con generaciones de adolescentes temerosos, aislados, con muy pocas habilidades sociales y de integración.

El cerebro guardará esta experiencia de vida y si como padres no somos capaces de transformar esta experiencia de vida en un bienestar emocional será desastroso para los niños en los años venideros. Se presentarán comportamientos compulsivos de aislamiento o de necesidad de cercanía, miedos irreales en la interacción de personas, falta de comunicación efectiva y un sentimiento prolongado de desolación.

Durante esta etapa de contingencia por el brote del Coronavirus, los niños requieren más atención y cuidados.

Como padres, necesitamos hablar con nuestros hijos sobre el COVID-19 para abordar estas preocupaciones. A continuación, se detallan siete consejos sobre cómo interactuar con niños para ayudarles a mantener la estabilidad emocional durante la crisis.

1. Controla tu propia ansiedad

Muchos de nosotros estamos preocupados por la situación actual, y vivir con incertidumbre no es algo fácil. Sin embargo, la ansiedad es “contagiosa”. Sus niños podrán percibir que estás nervioso, aunque intentes ocultarlo. Si tu hijo te pregunta si está preocupado, ¡se honesto! Ellos sabrán si no les está diciendo la verdad. Puede decirles cosas como: “Sí, estoy preocupado por lo del virus, pero al mismo tiempo sé que hay formas de prevenir su propagación y cuidar de mi familia en caso de que uno de nosotros se enferme”.

2. Dirígete a los niños y pregúntales sobre lo que ellos saben

La mayoría de los niños ya han escuchado sobre COVID-19, sobre todo los niños y adolescentes en edad escolar. Es posible que hayan leído cosas en línea, visto algo en la televisión, o escuchado a amigos o maestros hablar sobre la enfermedad. Otros pudiesen haberle escuchado a usted hablar del tema. Hay mucha información errónea circulando, así que no asumas que ellos conocen detalles específicos sobre la situación o que la información que tienen es correcta. Haga preguntas abiertas, tales como:

¿Qué has escuchado sobre el coronavirus?

¿En dónde te enteraste de eso?

¿Cuáles son tus principales inquietudes o preocupaciones sobre el tema?

¿Tienes alguna pregunta que pueda ayudarte a responder?

¿Cómo te sientes con respecto al coronavirus?

Una vez sepas que información tienen y qué les preocupa, entonces podrá ayudarles a hacer cualquier aclaración necesaria.

3. Valida las emociones y preocupaciones de tus hijos

Los niños pueden tener todo tipo de reacciones al COVID-19. Algunas pudiesen ser razonables, mientras que otras pudiesen ser exageradas. ¿De manera periódica pregunta cómo se sienten respecto a la pandemia y los cambios en su vida?, valida sus emociones y preocupaciones, no trates de cambiarlas. En el caso de las emociones póngales nombre y pregúntale que necesita para transformar su emoción. En el caso de las preocupaciones trata de centrarlo en el presente, indicándole que aquí y ahora están seguros y a salvo. Invita al niño a la acción que acciones puede hacer que lo hagan mas hábil para el futuro, por absurdo que sean sus ideas llévalo a la acción, la acción del presente diluye la preocupación futura.

4. Siempre procura estar disponible para contestar preguntas y ofrecer nueva información

Es probable que este brote dure mucho tiempo, por lo que una sola conversación no será suficiente. Al principio, las reacciones emocionales de su hijo superarán sus preocupaciones y pensamientos. A medida que el brote continúe y sus hijos obtengan nueva información, necesitarán hablar de nuevo. Hazles saber que ellos pueden acudir a ti en cualquier momento con preguntas o inquietudes. También es buena idea apartar un tiempo específico periódicamente para evaluar cómo están, ya que es posible que ellos no acudan a ti con sus temores.

Cuando pongas al día a sus hijos con nueva información, no asumas que ellos entienden completamente todo lo que les ha explicado. Pídeles que te repitan en sus propias palabras lo que acaban de escuchar. Esta es una excelente manera de saber si tus hijos entendieron lo que quisiste decir.

5. Empodérelos modelando el comportamiento

Una parte importante de la prevención es lavarse las manos, toser o estornudar en las mangas de sus camisas, limpiar la nariz con un pañuelo desechable y luego tirarlo a la basura, tratar de mantener las manos alejadas de la cara, no saludar con las manos o hacer contacto físico con otras personas, y limpiar superficies con desinfectantes que contengan al menos un 60% de alcohol.

Asegúrate primeramente de demostrar estos comportamientos, de modo que tus hijos tengan un buen modelo a seguir.

Cuando veas a tus hijos practicar hábitos de buena higiene, ¡elógialos por ello! Recálcales que no solamente se están cuidando a sí mismos, sino que también están ayudando a prevenir la propagación de gérmenes a otras personas.

6. Ofréceles tranquilidad

Tus hijos pueden preocuparse sobre cómo sus padres superarán esta situación. Recuérdales de otras situaciones en las que se sintieron indefensos y asustados. A los niños les encantan las historias familiares, y estas narraciones tienen mucho peso emocional. Intente algo como: “¿Recuerdas el huracán que tumbó un árbol y cayó en el apartamento?” o “¿Recuerdas cuando las tuberías estallaron en la casa y nos inundamos?”. Recuérdales que has pasado por momentos difíciles en el pasado, y aunque todos estuvieron angustiados, todos también trabajaron juntos y superaron la situación. Recordar estos tipos de historias ayuda a toda la familia a forjar resistencia y esperanza.

7. No culpe a otras personas

En tiempos estresantes, cuando nos sentimos indefensos, existe una tendencia de culpar a alguien o de tener más temores, aunque no exista evidencia que prueben estas reacciones. Esto puede crear un estigma social y puede ser nocivo hacia ciertos grupos de personas – en el caso de COVID-19, en particular hacia las personas de descendencia asiática, y hacia personas que han viajado recientemente. Lo último que queremos que hagan nuestros hijos cuando ocurren hechos aterradores es que culpen a otros, ya sea que lo hagan de forma intencional o no.

Cuando les preguntes a sus hijos sobre lo que saben del virus, quédate al tanto de escuchar cualquier cosa que digan que discrimine a un grupo de personas, y habla con ellos sobre eso en la conversación. Y asegúrate de no reforzar los estereotipos negativos en sus propias acciones y conversaciones.

Recuerda esto también pasará y aún en momentos de crisis siempre hay algo que agradecer y disfrutar.

Todo es perfecto

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