¡ HIJO, ME PUEDO ENOJAR CONTIGO Y NO SIGNIFICA QUE TE DEJE DE AMAR !


Enojarme es un acto natural que todo ser humano tiene derecho a sentir. El negarnos la posibilidad de enojarnos (en tiempo real) hace que esta emoción se guarde y se transforme en un estado emocional prolongado de estrés, ansiedad, depresión o en algunos casos hasta en un síntoma o enfermedad.

El enojo no es malo, ¡es sólo una emoción! Recordemos que no hay emociones buenas ni malas. El enojo es la materialización de un pensamiento inconsciente. La mente siempre quiere protegernos de morir y todo el tiempo está pendiente de cualquier situación, que represente un peligro para nuestra entidad física. La mente no distingue entre lo real o imaginario, para la mente todo posible dolor es sinónimo de muerte.

Cuando la mente percibe un posible dolor, manda una señal al cuerpo en forma de tristeza para frenarnos o en forma de enojo para atacar y así protegernos de ese posible peligro. Es nuestra función distinguir entre lo real e imaginario del peligro que está percibiendo nuestra mente. ¿Cómo hacerlo? Muy fácil tomando un tiempo para sentir la emoción sin pretender que cambie algo o alguien, solo acompañarme en la emoción para que sola regrese a la paz y tranquilidad.

El enojo se siente como un fuego interno que quema a todo aquel que se acerca a mí cuando lo estoy experimentando. Cuando estamos enojados la mente siempre quiere atacar a través de tres actos: Golpear, Romper y Gritar. Si no tenemos un manejo apropiado del enojo puedo lastimar a los demás y romper nuestras relaciones.

Muchas veces al experimentar enojo amenazamos con irnos o dejar de querer a las personas que a juicio de nuestra mente nos hicieron enojar. Por el contrario, puedo creer también que las personas cuando están enojadas conmigo me dejan de querer o amar, ambos esquemas nos limitan a tener relaciones sanas.

El comportamiento de otra persona pudo despertar el enojo en nosotros, pero en realidad nos enoja es lo que yo digo de mí ante este comportamiento. Por ejemplo, mi hijo no hace caso y de manera inconsciente mi mente piensa que no me valora o respeta y manda un fuego para acabar con esa persona que trae luz a una herida previa de desvalorización.

Amenazar a un hijo con perder tu amor cuando estamos enojados es como matarlos emocionalmente hablando. La mente de los cero a los siete años necesita el amor y el

cuidado de un adulto para sobrevivir, esta amenaza lo lleva a un esquema profundo de peligro a morir y es el inicio de comportamientos prolongados de codependencia.

En una edad adulta el enojo de su jefe, amigo o pareja lo limitará, no tolerará que alguien se enoje con él y desarrollará un comportamiento complaciente.

¿Qué hacer cuando experimento enojo para no lastimar a mis hijos?

1. Reconoce tu emoción y exprésala “Hijo estoy enojado contigo porque este acuerdo no se cumplió pero no significa que te deje de amar”.

2. Expresa que necesitas sentir tu enojo para no lastimar a nadie y toma un espacio. Recuerda que estás hecho fuego y cualquiera que se acerque se quemará. “Estoy muy enojado hijo necesito espacio porque sino puedo lastimarte”.

3. Libera tu enojo sin lastimar a los demás. ¡La mente no entiende entre lo real y lo imaginario! ¡Los actos simbólicos ayudan mucho! Rompe una hoja de papel que simbolice tu enojo, grita en un lugar seguro, golpea una almohada o colchón. Hazlo hasta que empieces a sentir una sensación refrescante y la calma llegue. Recuerda respirar profundo.

4. Establezcan acuerdos para garantizar una relación armoniosa.

Recuerda siempre “Enojarme no significa dejar de amar”

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